Roguelite, Hack and slash, RPG de acción
Grim Trials: aprender a ser la Muerte entre guadañas, metal y segundas oportunidades
Grim Trials combina combates por arenas, fabricación de equipo y una academia para aspirantes a segador con estética gótica y heavy metal. Un roguelite accesible que destaca por su personalidad artística y su progresión, aunque no reinvente la fórmula.
Morir suele ser el final de una historia. Para Avelin es el comienzo de una formación profesional bastante peculiar. Tras llegar al más allá, acaba convertida en aprendiz de segadora, con mentores, pruebas y suficientes enemigos como para descubrir que trabajar para la Muerte requiere práctica.
Grim Trials, desarrollado por Glory Jam, combina combates por arenas, fabricación de equipo y relaciones con los habitantes de una academia del inframundo. La estética gótica y el heavy metal dejan claras sus intenciones, aunque hay espacio para algo más que golpear criaturas.
Prepararse, combatir y volver a intentarlo
La academia funciona como punto de encuentro entre expediciones. Hablar con otros segadores y avanzar en las historias de Avelin da contexto a las pruebas, además de convertir el más allá en una comunidad con relaciones propias.
En combate, la combinación de ataques cercanos, opciones a distancia y movimientos evasivos obliga a vigilar tanto a los enemigos como al espacio. Las mejoras de cada intento permiten reforzar determinadas formas de jugar y dan motivos para probar combinaciones.
Su estructura es relativamente directa. No exige asimilar una cantidad abrumadora de sistemas para empezar, algo que puede resultar atractivo si buscas un roguelite manejable. Eso no impide que las arenas pidan atención cuando se acumulan las amenazas.
La fabricación conecta las expediciones con la preparación. Los recursos permiten crear y mejorar equipo, de modo que una derrota puede dejar avances útiles para el siguiente intento. Las secuencias de precisión añaden participación al proceso, aunque también pueden resultar repetitivas cuando solo quieres realizar varias mejoras.
La presentación es uno de sus argumentos más sólidos. Los personajes estilizados y la música dan energía a un mundo que no trata la muerte únicamente con solemnidad. Esa coherencia aporta personalidad incluso cuando las mecánicas recuerdan a referentes conocidos.
Las comparaciones con Hades son inevitables, y Grim Trials no siempre consigue distanciarse de esa estructura. La variedad inicial de armas, el equilibrio entre herramientas y el desarrollo de algunas partes de la historia dejan margen de mejora.
Veredicto
Grim Trials resulta recomendable si buscas acción por arenas, progresión constante y una ambientación con carácter. La academia y la fabricación ayudan a que cada expedición forme parte de un viaje, no solo de una sucesión de combates.
No reinventa el roguelite, pero ofrece una versión accesible y con una escala manejable. Su mejor argumento está en preparar a Avelin, probar una nueva combinación y regresar a las pruebas con alguna posibilidad más. Convertirse en segadora, al fin y al cabo, también es un aprendizaje.